Prueba de micrófono

Speak into your microphone to test volume levels.

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Sobre esta herramienta: Prueba de micrófono

Comprueba que tu micrófono funciona, observa el nivel de entrada mientras hablas y graba una muestra para escuchar cómo suenas realmente.

El peor momento para descubrir un problema de micrófono es treinta segundos después de entrar en la llamada. Alguien escribe «no te oímos» en el chat, empiezas a desconectar cables y los primeros minutos de una entrevista o de una demo con un cliente se pierden. Comprobarlo antes de entrar lleva medio minuto y elimina toda esa categoría de problemas.

Esta página comprueba dos cosas distintas, y la diferencia importa. El medidor de nivel responde si el micrófono capta algo: hablas y la barra se mueve. Grabar una muestra y escucharla responde a la pregunta más útil, que es cómo suenas al otro lado. Un micrófono puede mostrar una señal perfectamente sana y aun así llegar apagado, lejano o con un siseo de fondo, y la única forma de detectarlo es escucharse.

Probar fuera de la aplicación que vas a usar también parte el problema por la mitad. Cuando Teams o Zoom insiste en que tu micro no funciona, el fallo puede estar en el hardware, en el sistema operativo, en el navegador o en los ajustes de dispositivo de la propia aplicación, y una prueba dentro de esa misma aplicación no puede decirte cuál. Si aquí tu voz se reproduce con claridad, el micrófono y el sistema están bien, y puedes ir directo a los ajustes de audio de la aplicación en lugar de buscar controladores.

No se sube nada. El audio se captura, se mide y se reproduce en tu navegador; nunca llega a un servidor y desaparece al cerrar la pestaña. Si descargas la grabación, se guarda directamente en tu equipo.

Cómo usarla

  1. Pulsa «Iniciar prueba de micrófono» y concede el permiso. El navegador lo pedirá la primera vez. Si no aparece el aviso, busca el icono de micrófono tachado en la barra de direcciones: puede que el sitio se bloqueara antes.
  2. Habla a tu volumen normal de llamada y mira el medidor. Una voz corriente a unos 30 cm debería llevar la barra hasta la mitad de su recorrido. Si la barra no se mueve nunca, lo habitual es que el navegador esté escuchando un dispositivo distinto del que tienes delante.
  3. Graba unos diez segundos. Pulsa «Iniciar grabación» y di algo realista: un par de frases al ritmo y a la distancia que usarías en la llamada, no un «probando, probando» a gritos. Leer dos líneas de cualquier texto funciona igual de bien.
  4. Escúchalo con auriculares. Los altavoces crean un bucle de realimentación y hacen que todo suene peor de lo que es. Fíjate en si la voz llega con suficiente volumen, si las consonantes se entienden y si hay zumbido, teclado o eco de la sala detrás.
  5. Guarda el archivo si te sirve. «Descargar audio» te da un archivo WebM: útil para comparar dos auriculares, conservar una referencia antes de cambiar ajustes o enviárselo a quien lleva el soporte técnico.
  6. Pulsa «Finalizar prueba» al terminar. Eso libera el micrófono y quita el indicador de grabación de la pestaña.

Preguntas frecuentes

¿Hay que instalar algo?

No. La prueba se ejecuta dentro de la pestaña del navegador, sin descargas, sin cuenta y sin límite de tiempo. Funciona en Chrome, Edge, Firefox y Safari, tanto en ordenador como en el móvil.

¿Dónde se guarda mi grabación? ¿Se sube algo?

En ningún sitio salvo tu propio equipo. La captura, el medidor de nivel y la reproducción funcionan en local mediante las interfaces de audio del navegador, la grabación permanece en la memoria de tu ordenador mientras la página está abierta y se descarta en cuanto cierras o recargas. No se sube nada y no hay ninguna petición que lleve tu voz hasta nosotros ni hasta terceros. No hace falta que te fíes: abre las herramientas de desarrollador del navegador en la pestaña Red mientras grabas y no verás ninguna subida, y la prueba sigue funcionando aunque te desconectes de internet una vez cargada la página. La única copia que perdura es el archivo que decides descargar, guardado directamente en tu dispositivo.

El medidor se mueve aquí, pero en Zoom o Teams no me oyen. ¿Ahora qué?

Ese resultado es una buena noticia: el micrófono y el sistema funcionan, así que el problema está dentro de la aplicación. Abre sus ajustes de audio y revisa qué dispositivo de entrada tiene seleccionado, porque muchas conservan uno antiguo después de conectar unos auriculares. Comprueba también que la aplicación tenga permiso de micrófono a nivel de sistema y cierra cualquier programa que pueda estar ocupándolo. Reinicia la aplicación tras cambiar de dispositivo: bastantes solo detectan hardware nuevo al arrancar.

No pasa nada al pulsar el botón de inicio.

Casi siempre son permisos. Haz clic en el icono a la izquierda de la barra de direcciones, permite el acceso al micrófono y recarga la página. Si es el navegador el que no tiene acceso, revisa Configuración de Windows > Privacidad y seguridad > Micrófono (tanto el interruptor general como el de aplicaciones de escritorio) o, en un Mac, Ajustes del Sistema > Privacidad y seguridad > Micrófono. En equipos de empresa el acceso puede estar bloqueado por directiva.

¿Cómo elijo qué micrófono se prueba?

El navegador usa el dispositivo de entrada predeterminado del sistema. Para probar otro, cambia el predeterminado en la configuración de sonido de Windows o en Ajustes del Sistema > Sonido > Entrada en macOS, y recarga esta página. En Chrome también puedes elegir el dispositivo por sitio desde el icono del candado.

¿Por qué se me oye bajo y lejano?

Suele ser cuestión de distancia y ganancia. El brazo de unos auriculares debe quedar a dos o tres centímetros de la comisura de la boca; con el micrófono del portátil, siéntate más cerca y no tapes la zona donde está. Si sigue bajo, sube el nivel de entrada en la configuración de sonido del sistema. Y asegúrate de no estar probando el micrófono integrado del portátil mientras llevas puestos unos auriculares: ese despiste es de los más frecuentes.

¿Por qué mi voz suena apagada o robótica?

Más a menudo es el procesado que el micrófono. Una supresión de ruido agresiva o las mejoras de voz del controlador o de la aplicación pueden destrozar el habla; en Windows, abre las propiedades del dispositivo de grabación, desactiva las mejoras y vuelve a probar. La otra causa habitual son los auriculares Bluetooth: cuando se usa su micrófono, la conexión pasa a un perfil estrecho y de baja calidad, y por eso los mismos cascos suenan estupendos con música y regular en llamadas. Unos auriculares con cable o USB evitan el problema.

Hay eco en mi grabación.

Si reprodujiste la grabación por los altavoces con la prueba todavía activa, el micrófono simplemente la volvió a captar: usa auriculares. El eco hueco de habitación es otra cosa y viene de paredes desnudas y suelos duros; mejora bastante si te alejas de la esquina o añades superficies blandas como cortinas.

¿Cada cuánto conviene comprobar el micrófono?

Antes de cualquier cosa importante: una entrevista, una demo con cliente, un seminario web o una grabación. También merece la pena tras actualizar el sistema o los controladores y la primera vez que usas unos auriculares nuevos, porque son justo los momentos en que el dispositivo de entrada predeterminado cambia sin avisar.

¿Qué muestran los detalles del dispositivo? ¿Se ve la versión del controlador?

El panel recoge lo que el navegador informa sobre el micrófono en uso: su nombre, la frecuencia y el tamaño de muestreo, cuántos canales entrega, la latencia medida cuando el navegador la facilita y si están activadas la cancelación de eco, la supresión de ruido y la ganancia automática. Estas tres importan más de lo que parece, porque suelen ser la causa de que una voz llegue recortada o robótica. La versión del controlador no se muestra, ya que ningún navegador la expone a una página web: para eso están el Administrador de dispositivos en Windows o Información del Sistema en un Mac. El botón Copiar detalles deja toda la lista en el portapapeles, la forma más rápida de enviársela a quien lleve el soporte técnico.